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Son tiempos duros para los soñadores.

13 Jun

Cielo, tierra, infierno.

11 Jun

Érase una vez Candy y Dan. Todo era muy acalorado aquel año, la cera se derretía en los árboles, él se subía a los balcones, se subía a todo, hacía lo que fuera por ella. Pobre Dan, miles de pajarillos adornaban su cabello, todo era dorado. Una noche la cama ardió. Él era guapo, y un delincuente muy bueno. Vivían a base de sol y chocolate. La tarde era de un placer extravagante, con Dan el intrépido. Pero Candy se perdió, se perdió en los últimos rayos de sol que cruzaban el día como tiburones. “Esta vez quiero probarla a tu manera”, ella perdió el control. “Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad y yo estaba empapada de rendición”. Entonces hubo una separación de las cosas, y la tierra se quedó a oscuras. Eso no era lo que buscaban, y jamás volvieron a dormir. Además del monstruo en la piscina y el armario, está en la naturaleza ver ladrar a gatos y a pollos y a todo lo que se mueva. Miraban por todas partes. “A veces te detesto durante mucho tiempo”. No era esa su intención. Madre de la tristeza, ángel de la tormenta, has hecho cosas, prometiste, apuntaste al cielo, demanda, oferta. “Mírame, ¿dónde estabas tú cuando todo se fastidió? Como los pájaros, te fuiste volando a otra parte”. Já, jodidamente já. Un jarrón de flores junto a la cama, nervios, amor, ira, ella le hizo una brecha en la cabeza y otra en el corazón. Sobre el respaldo de la cama él volvió, y su corazón latió como un tambor de vudú. “Me quedaré contigo para siempre”. Este es el secreto más profundo que nadie conoce, la raíz de la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida, que crece más de lo que el alma pueda esperar o la mente ocultar. Es la maravilla que mantiene las estrellas separadas. Y así fue, así fue como se dispersaron en el viento. El mundo estaba lleno de nuevos conceptos sorprendentes, pero él no podía pensar, no podía respirar, esperaba que ella volviera, porque ella lo era todo, ella lo era todo para él. “Yo no quería arruinar la vida de Candy, sólo quería mejorar la mía. Queríamos compartirlo absolutamente todo, sobre todo los mejores momentos. ¿Quién no lo haría?”. Al final, ella se levantó y se fue. Fin.

Las 100 mejores bandas sonoras originales de películas.

10 Jun

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